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viernes, 1 de agosto de 2008

La Política hoy


La Política hoy (*)
Son muchas las circunstancias que se pueden esgrimir en la actualidad que nos llevan a reflexionar y analizar el acontecer del día a día de nuestro país y, particularmente el lamentable panorama en el corto y mediano plazo.

Parece ser que las actuales circunstancias nos han sobrepasado y se nos hace difícil poder encontrar soluciones a los problemas que aquejan al ciudadano común, amén que se ha generado una cada vez mayor desconfianza en la capacidad de nuestro sistema para lograrlas.

Es así como se ha instalado en nuestra sociedad una convicción latente y generalizada de que el sistema político imperante no es capaz de generar soluciones lo que causa frustraciones, recriminaciones, intolerancia, desánimo e impotencia. Tal condición resulta un excelente “caldo de cultivo” para la irrupción sorpresiva de soluciones extremas de corte populistas ó mejor llamada, “soluciones chavistas”.

Tal vez la causa central del negativo desarrollo de la cosa política chilena ha sido precisamente la forma de hacer política y el cómo los representantes elegidos democráticamente realizan su tarea. Tan evidente se hace la negativa influencia de los políticos, que pocos sienten que alguno de ellos sea un referente positivo, además de verse reflejado en el casi nulo interés de la juventud de inscribirse en los registros electorales. Simultáneamente y aunque parezca un contrasentido, existe una creciente ansiedad de un sector de la juventud por participar pero claramente esta es una alternativa generada por esta torpe forma de hacer política y paralelamente un interés de corte izquierdista para cubrir ese espacio.

La violencia se hace cada vez más patente en nuestro diario vivir, lo que combinado con la evidente “farandulización” de muchos actores de nuestra sociedad toda, hace que se esté perdiendo en forma rápida y evidente, ciertos valores morales que deben ser permanentes en el devenir de cualquier sociedad. Consecuentemente, es allí donde se requiere imperiosamente la generación de alguna alternativa que evite el recrudecimiento de la insatisfacción social imperante, ya que de no ser así, las probabilidades de un estallido social se hacen cada vez más evidentes, así como de su eventual aprovechamiento por parte de un “chavista”.

Ciertamente que en el juego democrático la solución al problema debe generarse en el estamento político imperante, puntualmente en los partidos políticos.

Concretamente en lo político estimo imprescindible hoy, abordar tres aspectos centrales : Primero, hay que ser honesto con lo que se es, la Centro Derecha no debe buscar parecerse a la Concertación por la obtención del voto fácil. Lo segundo, explicar el fondo del sentido ético y humanista de los postulados de nuestro sector y dejar en evidencia la falta profunda de auténtica ética en los postulados de la izquierda. Lo tercero, convencer a la gente que el espejismo proteccionista de la izquierda los condena a la perpetua pobreza y de que la desigualdad es algo natural y legítimo; que lo reprochable esta en la “miseria”.

La tarea no es fácil e incluso podría decirse que estos tres aspectos resultan “políticamente incorrectos” (¿?) pero, debidamente desarrollados consiguen establecer la diferencia substancial con lo otro, el popular estado benefactor y eterno protector de la corrupción y de la mediocridad social, origen de ineficaces e ineptos, cuna de analfabetos funcionales.

El sueño de la Izquierda universal ha sido perfeccionar el comunismo, humanizarlo hasta hacerlo mas eficaz desde el punto de vista económico y menos represivo desde el punto de vista político pero, sin abandonar sus estructuras maestras, sin embargo, la práctica de esta doctrina ha puesto de manifiesto siempre la imposibilidad de tal “sueño”.

Lamentablemente nuestra sociedad, filtrada en sus principios y confianza por los infaltables “tóntos útiles”, permanentemente ha asumido una cándida visión acerca de sus buenas intenciones, hecho que naturalmente no ha sido así jamás. Con diferentes matices, PPD, PS, PC, llámenlos como prefieran, la doctrina se ha mantenido intacta a través del tiempo pese a los múltiples fracasos que han demostrado su verdadero fondo, una doctrina “intrínsecamente perversa”.

El comunismo – HOY IZQUIERDISMO - “esconde” su naturaleza tras su utopía, ésta permite saciar al apetito de dominación o de servidumbre bajo un falaz manto de generosidad y amor a la libertad; la desigualdad so pretexto de igualitarismo, las mentiras en aparente sinceridad, justifican a aquel que a nombre del mal hace supuestamente el bien.

La equivocada lectura que hace la D.C. de la encíclica “Rerum Novarum” la que claramente señala, entre muchas insignes advertencias relativas al socialismo, como las que relato seguidamente: “ al empeñarse los socialistas en que los bienes de los particulares pasen a la comunidad, empeoran la condición de los trabajadores, porque, quitándoles el derecho de disponer libremente de su salario, les quitan la esperanza de poder aumentar sus bienes propios, y sacar de ellos otras utilidades” , ó “ nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y auténtico socialista” ó “ el socialismo se funda en una doctrina propia y peculiar de la sociedad, que es inconciliable con el verdadero cristianismo”, …………..nos lleva a pensar ¡que equivocada e irresponsable actitud ha tenido éste partido político para con nuestra sociedad en los últimos 60 años!.

Lo que hace menos excusable la actitud de la concertación es la duplicidad de su actitud que le ha permitido abusar de millones de chilenos que creyeron en sus promesas. No se puede perdonar a los que, como jefes políticos o pensadores han engañado concientemente y siguen esforzándose hoy, en continuar haciéndolo.

Como un simple ciudadano comprometido en lo personal con la difícil tarea de modernización estructural y fundacional que emprendió el Gobierno Militar desde las cenizas que el izquierdismo dejó tras su fatídico “gobierno popular” y, junto a tantos miles de chilenos (mas del 52% que no adscribe posición político-partidaria alguna) clamo y exijo hoy la pronta restauración de una política honesta.

Ciertamente que la Libertad, a la postre, gusta menos que la igualdad, pero es la condición del progreso y de la felicidad humana.

Nota de la Redacción:
Aunque estas reflexiones no son realizadas por nuestro Director, sino que corresponden a los pensamientos de don Fernando Hoffmann Alamos, las publicamos como una manera de adherirnos a sus planteamientos