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jueves, 5 de junio de 2008

Politícos viven mundo propio.


POLITICOS VIVEN MUNDO PROPIO.

Nuestros políticos se han ensimismado en los problemas que afectan a su actividad, llenado de cupos, establecer más circunscripciones electorales, aumentar los cargos electivos, fomentar leyes que les permitan “empoderarse” con mayor facilidad, luchas intestinas para definir cuales son las facciones dominantes.
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Nadie puede dudar de que el desprestigio de la clase política es promovido por ella misma, que hacen esfuerzos por demostrar falta de seriedad, abandono de sus labores y unos afanes protagónicos verdaderamente vergonzosos. Parecen creer que les elegimos para “entretener” a la población.

En la ceguera que les ha caracterizado han dejado de analizar y prever las situaciones que se producen por el descontento popular, producido por una vergonzosa educación, una salud espantosa y una situación que se agrava a diario por la inflación galopante que nos está atacando,

Al parecer nuestras autoridades, sean estas de la Presidencia, del Parlamento o de los Municipios, han perdido de vista un principio básico, solo son representantes de los ciudadanos que votamos por ellos y, además de debernos respeto, tienen la obligación de cumplir sus promesas.

Da la impresión de que nuestros políticos no han leído la carta fundamental, en la que se establece con claridad sus deberes y derechos, además de que se les advierte que intentar atribuirse otras atribuciones que las específicamente asignadas constituye un acto nulo.

Así como para entrar a una Universidad, sea del pelaje que sea, es necesario obtener un puntaje en la Prueba de Selección Universitaria, creemos que a los postulantes a cargos de elección popular se les debiera someter a una Prueba de Educación Cívica, la que como es lógico impediría el ingreso a la actividad de quienes no la aprueben.

La política se ha llenado de “personajes” de gran atractivo mediático, pero de escasas capacidades para realizar las funciones para las que han sido elegidos, confundiendo las funciones gubernamentales con un modesto show y las Parlamentarias en un payaseo permanente.

Sin duda alguna debemos atraer a la actividad pública a los mejores, los más capacitados, los más honestos, los que demuestren tener una verdadera vocación de Servicio Público. A la política se debe ir a servir, en caso alguno a la amoralidad de servirse a si mismo.

Parafraseando a SS Juan Pablo Segundo, los problemas del pueblo no pueden seguir esperando, seguir demorando las soluciones puede ponernos a “descansar” en un verdadero barril de pólvora, que explota en cualesquier momento, o nos arriesga a caer en manos de desaprensivos populistas.