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viernes, 21 de enero de 2011

Piñera sale jugando una vez más, por Sergio Melnick.


Piñera sale jugando una vez más,

por Sergio Melnick.

2010 fue un año difícil, en que ni el Gobierno ni la oposición fueron capaces de establecer la agenda pública. El año, de una extraña manera, como que se mandó solo. Aun así hubo logros importantes para el Gobierno, pero que no fueron apreciados adecuadamente, vistos los resultados de las encuestas.

Nuestra “opinión pública” chilensis, sea lo que fuere que ésta significa, es muy particular. En nuestra cultura, no parecen interesarnos los datos, y nos movemos sólo con opiniones y emociones erráticas. Tampoco miramos las tendencias, sino sólo los eventos: el último de ellos es el que manda, y nada de lo acumulado vale. Además, la memoria social es muy frágil, especialmente en estos tiempos de altísima velocidad de cambios.

Por ejemplo, en la última encuesta Adimark, en que baja la aprobación del Gobierno y sube fuertemente su rechazo, el tema del empleo tiene 49% de rechazo y 43% de aprobación. Curiosamente, en 2010 se crearon más de 350 mil empleos, cifra récord de toda la historia de Chile. ¿Cómo entender tal contradicción?

El cambio de gabinete es interesante. La oposición se ha apresurado en señalar que ha fracasado un estilo de gobierno esencialmente técnico. Se equivocan medio a medio. El estilo no sólo se mantiene, sino que se refuerza. El gran símbolo de la tecnocracia es Golborne, quien ahora asume un segundo ministerio. A Transporte viene otro técnico sin trayectoria política. En Defensa siempre fue un político. Y en Trabajo la paradoja es que lo técnico es justamente ser un político, y de preferencia un economista con posgrado, como es el caso.

Lo relevante del cambio de gabinete es más bien la señal que da Piñera de acercarse a los partidos, algo que se le criticaba a voces: una decisión valiosa, que demuestra que el Presidente sí escucha. Ahora tiene nada menos que cinco presidenciables en su gabinete: Hinzpeter, Lavín, Golborne, Matthei, Allamand. La Concertación ni en sus mejores momentos llegó a ello. Esto hace más potente al gabinete, que ya lo era.

2011 es el año crítico de esta administración, ya que el siguiente viene con elecciones y ahí todo se complica. El año viene con viento a favor. La economía, la madre de todas las batallas contra la pobreza, está muy robusta, y se revertirá la mala herencia Bachelet-Velasco de caídas en la productividad e inversión. Está la reforma educacional que Lavín pasó con gloria y majestad, mejorando no sólo a la educación, sino el concepto de unidad nacional, ya que la oposición hizo un aporte valioso y fueron capaces de colaborar constructivamente. Todos juntos fueron capaces de enfrentar al Colegio de Profesores y cambiar el estatuto docente, en parte gran responsable de muchos de los problemas de la educación, que originó Ricardo Lagos. El gran desafío ahora es meterle mano a la educación superior, y dar pasos significativos en ciencia y tecnología. Hay que partir por desarmar el anquilosado consejo de rectores. Estimo que este año la izquierda movilizará fuertemente a los estudiantes universitarios contra el Gobierno. Eso ocurrirá más o menos en mayo.

Este año se iniciará la reducción del 7% de salud de los jubilados, un gran tema de apoyo público. Probablemente el Auge funcionará mucho mejor, lo que se notará en la atención. También empezará a funcionar el Ministerio de Desarrollo Social, lo que mejorará la calidad de las políticas públicas para la pobreza. En seguridad pública se empezarán a notar las políticas de Hinzpeter; los 10.000 nuevos carabineros se notarán en los años siguientes.

2010 será clave en el tema energético. Se dará la pelea final por Hidroaysén, imperativa para Chile. Será una batalla no menor, ya que hay intereses y recursos foráneos involucrados. También se dará la pelea de Castilla, para la que no tengo pronóstico. Quedan por ver los temas de la modernización del Estado, en que el maquillaje no es suficiente. Por cierto, el gran tema de la descentralización y la congestión de Santiago, que se hará insoportable a la velocidad con que crecen los nuevos vehículos. La tremenda presión del gasto traerá presiones inflacionarias, tema al que hay que prestar atención.

En ese escenario, la ruta está muy difícil para la Concertación. Es difícil que sobreviva este año, y si lo hace colapsará para las municipales, en que la guerra será a cuchillo. Lo ocurrido en la DC es una señal de cambios que se extenderá a los otros partidos.

En suma, Piñera salió jugando de los problemas del inicio del año. Tiene ahora todo a su favor y, por ende, todo el peso de la prueba.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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