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viernes, 17 de agosto de 2012

De Andrés Schmied a Douglas Pollock, por Hermógenes Pérez de Arce.








De Andrés Schmied a Douglas Pollock,
por Hermógenes Pérez de Arce.


Andrés Schmied es un comentarista de este blog que ha atribuido al Gobierno Militar, en una retahíla digna de Camila Vallejo, la siguiente lista de hechos: "Prats, Leighton, Letelier, Degollados, Quemados vivos, Operación retiro de televisores, "desaparecidos" (sus comillas), torturas, etc. etc.", y luego me acusó: "irse de negativa no convence lo suficiente". Veamos:




1)       Prats: Murió por una bomba colocada por Michael Townley, ciudadano norteamericano vinculado a la CIA, agencia que tenía interés en que no se conspirara en el exterior contra el gobierno chileno de entonces. ¿Qué mejor prueba de inocencia de éste que haber entregado precisamente a Townley a los EE. UU.? Pero hoy hay oficiales chilenos presos acá, sin fundamento, por el caso Prats. Por eso el juicio se eterniza. Uno de ellos, Christoph Willecke, me refirió que la jueza argentina María Servini de Cubría, que investigó el caso allá y vino a interrogarlo acá, le dijo, cuando él alegó inocencia: "Si yo sé que usted es inocente, pero quiero que me diga todo lo que hacía la DINA". Es un proceso político, sin fundamento jurídico ni judicial.



2)       Leighton: ese atentado se investigó y falló en Italia y fueron condenados extremistas italianos. Nunca nadie acusó al Gobierno Militar, salvo la propaganda marxista que ha absorbido Andrés Schmied.



3)       Letelier: mismo caso de Prats. Pinochet entregó al autor, Townley, a los EE. UU. ¿Lo habría hecho aquél si hubiera tenido alguna responsabilidad? El propio hijo de Letelier y actual senador afirmó en entrevista a "El Mercurio" que no había encontrado una sola prueba que vinculara al Presidente Pinochet al atentado.



4)       Degollados: el Gobierno Militar procuró que se designara ministro en visita apenas se supo del secuestro de los tres dirigentes del FPMR y del partido comunista. Cuando el ministro fue designado, la CNI le informó que habían sido carabineros los autores, actuando sin orden superior. El general Mendoza debió renunciar a la Junta por ese triple crimen, aunque no era responsable de él (responsabilidad del mando).



5)       Quemados vivos: No fueron uniformados quienes los quemaron ni fueron condenados por eso, sino por no haberlos conducido a un hospital. El ministro sumariante que investigó el caso, Alberto Echavarría Lorca, sentenció que la combustión se produjo "debido a un movimiento de la joven y la caída y la rotura del envase de esos elementos (incendiarios que llevaban los jóvenes), causando quemaduras graves a los dos...".



6)       Operación retiro de televisores: cuando la Junta supo del caso Lonquén, muertes y entierro ejecutados por personal inferior de una comisaría sin conocimiento siquiera de sus jefes, y apreció el impacto negativo en todo el mundo, ordenó una investigación interna de casos similares, que ella desconocía y que estaban amnistiados. Dio garantías de que la confesión no tendría consecuencias para quienes los revelaran, y en una mala decisión, en lugar de entregar los restos a las familias y publicar los hechos, ordenó lanzarlo secretamente al mar. Pero no habían sido muertes de responsabilidad de la Junta. Su ocultamiento sí fue de responsabilidad del Gobierno Militar.



7)       Desaparecidos. Casi todos los casos tuvieron lugar en los primeros meses de la lucha contra veinte mil terroristas que había en el país. En total los desaparecidos fueron 979, según Rettig. Entre 1975 y 1990 sólo hubo 23 casos. En el país desaparecen 30 mil personas al año (denuncias de presunta desgracia sin que se encuentre a la persona dentro del año). Paulatinamente se van comprobando las muertes de los desparecidos y algunos han resultado estar vivos. Casi todas las muertes tuvieron lugar en los primeros meses de la lucha.



8) Torturas. Siempre las hubo en Chile, antes de 1973. Una de las razones que cita el Acuerdo de la Cámara de 23 de agosto de 1973 para pedir la intervención militar fueron las torturas del gobierno de Allende contra opositores. Abogados socialistas denunciaron las torturas a miristas por parte del gobierno de Frei Montalva, en 1970. ¿Podía pretenderse que ese mal hábito tradicional desapareciera cuando llegó un gobierno militar y había veinte mil guerrilleros que cometían atentados
terroristas?.



La retahíla de Andrés Schmied merecía esos matices.



Por otra parte, Douglas Pollock aportó el siguiente comentario, muy valioso, porque muestra lo que hizo y puede hacer un gobierno de derecha, a diferencia del actual V Gobierno de la Concertación, en materia económica:



"Para los habitantes zombis de este país de hoy debe ser propio del Lejano Oriente o Europa que un gobierno simultáneamente, entre 1987 y 1990:



• redujo la inflación a un dígito,



• redujo la cesantía a niveles Keynesianos, (cinco por ciento en enero de 1990, agrego yo),



• creció a tasas promedio superiores al 7%,



• redujo la deuda externa,



• redujo la diferencia entre ricos y pobres en forma sostenida, (según CASEN la diferencia entre el diez por ciento más rico y el más pobre en 1990 era de 30,5 veces; hoy el gobierno de Piñera celebra haberla reducido de 46 a 35 veces, agrego yo),



• bajó los impuestos del IVA de un 20% a un 16% y el impuesto de 1ª categoría de un 15% a un 10%,



• logró la paz social y la reconciliación de los chilenos



• y todo esto con un precio del cobre inferior a 1.1 US$/lb, con enmienda Kennedy vigente y, por ende, un enorme gasto militar para tener a las fuerzas armadas suficientemente dotadas para nuestra seguridad ante las amenazas de nuestros hermanables y bienintencionados vecinos."



¡Bien por Douglas Pollock!

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