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lunes, 19 de julio de 2010

Desafiando a Raúl y Fidel Castro, por Hernán Felipe Errázuriz.

Desafiando a Raúl y Fidel Castro,

por Hernán Felipe Errázuriz.


El Presidente Piñera ha dado un giro a la política exterior respecto de Cuba: ofreció amparo a los presos políticos excarcelados por el Presidente Raúl Castro. Éste, hábilmente, rechazó la oferta, porque la intervención chilena no le entregaría otros dividendos que dar un destino forzado en el exterior a sus opositores más decididos. En cambio, un acuerdo con España le permitirá bajar la presión de la Unión Europea por la falta de libertades en Cuba.

La Concertación ha sido cercana a los hermanos Castro en la política y en los negocios. El Presidente Frei Ruiz-Tagle cedió a lo que su padre resistió —las presiones de socialistas y comunistas— y restableció relaciones diplomáticas con Fidel Castro. La Presidenta Bachelet viajó a Cuba, se negó a entrevistarse con los disidentes y expresó su solidaridad con Fidel Castro. Más importante, la Concertación desaprovechó su influencia para contribuir a una transición pacífica a la democracia en Cuba.

Enfrentar al castrismo desde el exterior es menos costoso que antes (ya no puede vengarse exportando su revolución), pero no es gratis.

Chile no podrá eludir algunos costos al oponerse al régimen cubano, que dispone del apoyo de Chávez, de sus aliados, de Lula y de la mayoría de la izquierda latinoamericana, y que cuenta con una formidable cancillería con 119 embajadas en el exterior y 62 concurrencias: tres veces más que nuestras misiones en el extranjero, cinco veces más que las chilenas en África, Medio Oriente y en los países de la ex Unión Soviética. Sus diplomáticos hábilmente aprovechan las relaciones bilaterales para blindar al castrismo y atacar externa e internamente a sus críticos.

Castro, al igual que Corea del Norte, tiene otro instrumento capaz de inhibir las presiones de sus vecinos: la emigración masiva. Ya lo hizo hace 30 años, con decenas de miles de cubanos que partieron por asilarse en la embajada de Perú, y luego aumentaron y se embarcaron a Florida, desde el puerto de Mariel.

Esta vez Estados Unidos no ha tenido influencia, pero podría recuperarla y contribuir a la liberación de los restantes presos políticos. También puede desafiar al régimen cubano levantando el embargo que castiga al pueblo y beneficia a los jerarcas de Cuba. Pero Obama se resiste, está debilitado y pronto tendrá elecciones, con riesgo de perder el control del Congreso.

Los disidentes cubanos han tenido un triunfo con la liberación de 52 presos políticos. Raúl y Fidel Castro han sufrido una derrota táctica al tener que deportarlos y reconocer la existencia de los presos de conciencia, pero conservan los medios para seguir oprimiendo a su pueblo.

Finalmente el gobierno chileno se ha diferenciado de la política exterior de la Concertación, y podría esperarse que reconozca al gobierno democrático de Honduras.

martes, 7 de julio de 2009

Honduras desafía nuevo orden internacional en gestación.

(Imágen de la orden de detención contra Zelaya
para ampliar haga doble clik sobre la foto)

Honduras desafía nuevo orden internacional en gestación


El avión que traía de regreso a Manuel Zelaya a Tegucigalpa terminó descendiendo en El Salvador. Un contingente militar hondureño impidió el aterrizaje mientras comenzaba la balacera en los alrededores al aeropuerto dejando un muerto al menos y cerca de 30 heridos, según MSNBC.

En ese avión podrían haber estado la presidenta argentina Cristina Fernández, y los presidentes Fernando Lugo de Paraguay y Rafael Correa de Ecuador.

De haber aterrizado con ellos, el episodio de presión o negociación como quiera llamársele, habría llegado a su límite máximo comprometiendo la vida de mandatarios. Es un hecho sencillamente inédito.

Las nuevas autoridades que rechazaron la mediación del Secretario de la OEA José Miguel Insulza para el retorno de Manuel Zelaya, acuden a la razón legal interna. Para el nuevo gobierno, Zelaya es un prófugo e insisten en que se han ajustado a derecho.
No se ha confirmado si el gobierno de transición no sacrificó al destituido presidente exigiéndole acatar en silencio a cambio de su vida, aunque no se descarta esa posibilidad.

Es una forma de encontrar una explicación a la decisión de arrestarlo después de su expulsión. Algo no cuadra o es parte de negociaciones no reveladas. ¿Por qué no fue arrestado en primer lugar?

El contrasentido puede ser simplemente improvisación negligente, sin embargo podría estar indicando un pragmatismo puesto al límite.

La oposición de la nueva autoridad hondureña a la presión internacional, es en cierta medida un rechazo al nuevo orden internacional que se estaría gestando.

Precisamente el inusual consenso de los países de más gravitación rechazando el quiebre democrático en Honduras lo demuestra. También hay otros hitos acumulados en corto tiempo. La reunión de los G 20 en Gran Bretaña, el discurso de Barack Obama en El Cairo, el amplio espectro de acuerdos de cooperación entre EEUU y Rusia especialmente para la paz, y la postura que comparten EEUU, Colombia y Venezuela sobre esta crisis entre otros.

A pesar de los indicios de un nuevo orden mundial en gestación, un problema central consiste en que el marco de convenios internacionales que vela por un orden justo es aceptado por las naciones en la medida que no altere las variables intrínsecas del poder local o bloquee otro tipo de aspiraciones.

Independiente de los apetitos externos en la zona, en esta crisis se está produciendo el habitual enfrentamiento entre la dimensión local del poder político y la nueva naturaleza del poder internacional que genera la creciente globalización. Esta vez es entre uno que se aspira a construir en torno a un nuevo orden internacional en gestación y el otro consolidado en los intersticios de las soberanías nacionales.

Según la actual autoridad hondureña el regreso de Manuel Zelaya puede llevar a un "baño de sangre", una advertencia tipo ultimátum a la presión internacional.

Por otra parte la cuenta regresiva para reinstituir a Manuel Zelaya proviene de un sistema internacional sin poder de coerción que no sea aislar o bloquear, al menos que derive en una crisis humanitaria. ¿Es allí donde se dirige Honduras?

La restitución de Zelaya por la fuerza sería crear una fractura interna en Honduras de difícil pronóstico. Sucedió con la restitución de Aristide en Haití, cuyas graves consecuencias obligaron a instalar una misión de paz permanente de la ONU.

En un escenario de ultimátum contra ultimátum con bases mínimas para mediar, se está abriendo un nuevo referente en el debate acerca de los límites del intervencionismo.

El intervencionismo de entes multilaterales por lo general ha funcionado bajo las premisas de una comunidad internacional que se agrupa con frecuencia para tomar decisiones con el doble estándar hacia los DDHH y la democracia.

Sea para aplicarlo en los casos de la Junta Militar en Myanmar, del régimen iraní, de las monarquías del golfo pérsico, o del número abultado de seudo democracias, el doble estándar se ha convertido en un mecanismo para equilibrar las decisiones que trascienden la naturaleza de las instituciones internacionales.

Es así que la postura de la nueva administración hondureña se fortalece. Los militares en Myanmar observan y rechazan la visita del Secretario General de la ONU Ban Ki Moon a la líder de la oposición Aung San Suu Kyi, y el gobierno de Ahmedinejad en Irán también se fortalece, así como otras naciones presionadas para alterar su legalidad interna.

Claramente Honduras está desafiando el nuevo orden internacional en gestación. ¿Por qué? ¿Dónde está la sustentación?

Es probable que esté en reglas del juego para este nuevo orden internacional todavía diseñadas a medias, con la ambigüedad que produce el peso de las viejas confrontaciones.

Los que especulan en que mediar con las nuevas autoridades en Honduras se trataría de una especie de “gesta personal" del Secretario General Insulza o de otros políticos en el circuito, quedan aprisionados por los fantasmas de su propio narcisismo.

Como versiones criollas de Dick Cheney, no sería extraño que prefiriesen el fracaso de su gestión, el aumento de la tensión, sea por la adicción al histrionismo o al rentable lobby belicoso, sin comprometerse a resolver el problema sistémico internacional.


Nota de la Redacción:

Esta nota fué tomada de Diario La Tercera por considerar que al menos se aproxima a la realidad de lo que sucede en Honduras, desnudando, de paso las inconsecuencias y el doble estándar con que actúan las Autoridades del mundo y los organismos internacionales.


domingo, 5 de julio de 2009

La lección de Honduras....


La lección de Honduras,

por ANDRÉS OPPENHEIMER

El golpe militar de Honduras debería servir de voz de alerta para que todas las naciones del continente reaccionen más tempranamente ante las violaciones al Estado de derecho en países como Venezuela, Bolivia, Ecuador y Honduras, y no esperen a que las situaciones exploten.

No hay duda de que los países latinoamericanos y Estados Unidos hicieron bien en condenar el golpe militar en Honduras, y en exigir el retorno al poder del presidente Manuel Zelaya. Haberse quedado callados o condonar tácitamente lo ocurrido hubiera sentado un precedente funesto para todo el continente.

"Por más irregularidades que haya cometido Zelaya, había caminos jurídicos dentro del marco constitucional para enjuiciarlo, por ejemplo por usurpación de poderes", me señaló José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch. "Lo que no puede jamás aceptarse como una opción es golpear las puertas de los cuarteles``.

Pero también es cierto que los mismos países que hoy levantan la voz con indignación por los hechos de Honduras no dijeron una palabra cuando Zelaya desconoció y desafió públicamente las decisiones de la Corte Suprema, el Congreso y al fiscal general del país, quienes habían dictaminado que su intento reeleccionista era ilegal.

Recapitulemos: Zelaya, quien recientemente se había unido al bloque del ALBA liderado por el presidente venezolano Hugo Chávez, anunció el 25 de junio que ignoraría un fallo de la Suprema Corte que le ordenaba rehabilitar en su cargo al jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Romeo Vázquez.

Zelaya había destituido al general por haberse negado a apoyar un referéndum que el presidente había convocado para cambiar la Constitución y permitir su reelección. El general dijo que no había hecho más que acatar los dictámenes de la Corte Suprema, el Congreso de la Nación y el Fiscal General, en el sentido de que el referéndum era ilegal.

Inmediatamente, los países del ALBA emitieron una declaración de apoyo a Zelaya, levantando nuevas sospechas de sus críticos en el sentido de que el grupo dirigido por Chávez no es más que una sociedad de ayuda mutua para presidentes que se cobijan en eslogans ideológicos para esconder agendas narcisistas.

¿Dónde estaban los países democráticos de la región cuando Zelaya desconoció a la Corte Suprema?

Según la Carta Democrática Interamericana del 2001, los países del continente tienen un compromiso para defender y promover la democracia en toda la región, lo que incluye alzar la voz cuando hay violaciones al Estado de derecho en cualquier país.

¿Y dónde están cuando Chávez, quien inició su carrera política como un militar golpista, cierra canales de televisión, como lo hizo con RCTV hace dos años, o cuando desconoce el resultado de las urnas, como lo hizo recientemente con el alcalde de oposición de Caracas, o inhabilita a cientos de líderes de oposición -sobre todo los que tienen importantes índices de popularidad- para presentarse a cargos públicos, como hizo en el referéndum del 2008?

Recordemos: Ledezma, un opositor, fue elegido alcalde mayor de Caracas en noviembre del 2008, pero al poco tiempo el Congreso dominado por Chávez creó un nuevo cargo, el de "jefe de gobierno`` de Caracas, y lo colocó por encima de Ledezma. Luego, Ledezma fue despojado de sus oficinas y de casi todo su presupuesto, que fueron trasladados a la nueva "super-alcaldesa" que jamás fue electa para el cargo.

Todo esto es tan sólo una muestra. Pareciera que todos ellos están siguiendo el mismo guión: presentarse al país como idealistas antisistémicos, ganar las presidencias, e inmediatamente tratar de cambiar la Constitución para perpetuarse en el poder. Y luego, acusar a Estados Unidos y la oligarquía de intentar un magnicidio, y usar ese pretexto para encarcelar a los líderes de oposición y cerrar medios de comunicación críticos, preparando el terreno para gobernar indefinidamente con una oposición simbólica.

Es cierto que los presidentes del ALBA no son los únicos. Otros, incluido el presidente colombiano Álvaro Uribe, están coqueteando con una nueva reelección, aunque todavía no está claro si seguirán ese camino.

Pero Chávez y sus aliados se cobijan en la democracia cuando les conviene, y la desconocen a diario cuando pueden salirse con la suya. Y ni hablar del presidente cubano Raúl Castro, que tuvo la desfachatez de aparecer en la fotografía de los presidentes del Grupo de Río denunciando el golpe militar en Honduras, cuando él mismo preside una dictadura militar que no ha permitido elecciones en cinco décadas.

Mi opinión: lo cierto es que, tras la ofensiva diplomática para restablecer el orden constitucional en Honduras, habría que hacer una revisión de la defensa colectiva de la democracia en la región, que se ha erosionado cada vez más en los últimos diez años bajo la influencia de los petrodólares venezolanos.

Si los gobiernos siguen mudos antes los abusos presidenciales, no habrán aprendido la lección de Honduras, y veremos un retorno al pasado negro de los golpes militares en América Latina.

Editorial del Diario El País Honduras...